Hoy os traemos un relato redactado por una Explorer de Glass, en él comenta su experiencia quedando con una desconocida a comer para examinar reacciones al tratar con una persona con las gafas de Google puestas. Así que sin más dilación, allá va el experimento.

 

Yo soy una de las pioneras (ejem, Exploradora ) encargada de  probar la edición para desarrolladores de Google Glass , podría decirse que la tecnología con mayor salto tecnológico desde la llegada a nuestras vidas de la tableta. Al inicio sin duda, traerá una masa de usuarios criticando las Glass, haciendo más vida social con ellas jamás vistohasta ahora en este documental .

Sin embargo, desde los puntos de referencia de hardware, unboxings y desmontajes rigurosos, me puse a revisar Google Glass con un noble objetivo. Quería llevar el dispositivo en una cita en toda regla, en la vida real, con apuestas reales y ver qué pasaba. 

Esta es la historia.

 

¿De quién fue la idea, de todos modos?

Sin duda, una noche romántica en la ciudad con un gadget sacado de Star Treck mezclado con “smartphone” podría asustar a cualquiera, pero me gustaría vivir mucho más allá, quería sumergirme experimentando la reacción de la gente en primera persona. Todo empezó inocentemente en nuestra llamada semanal por Skype con exceso de cafeína.

Así es como funciona: propongo una chica linda en cuestión (su nombre es Rebecca) acompañada de una cena y bebidas… y advertirle de mi dispositivo manejable y compatible con Bluetooth. Como resultado,  curiosa acerca de Google Glass acepta con gusto mi invitación. Qué cunda el pánico nerd.

Google Glass en las ostras.

Mi percepción sobre Glass es la siguiente:

  • Las Glass son más interesantes que incómodas.
  • Teoría en el campo de trabajo: Glass en realidad es menos molesto que un teléfono inteligente en un entorno social.
  • Bueno tal vez  en una clara minoría, pero creo que Glass puede verse como un súper descubrimiento.
  • Rebecca ha expresado que es algo particularmente familiar pero posiblemente peligroso en una cena romántica.

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Riesgos sociales que conlleva:

  • Soy dueña de las únicas Google Glass en Portland. Así que atrae mucho la atención.
  • Rebecca es un presunta tecnófoba.
  • Durante mi cita existen serias preocupaciones sobre la privacidad  y literalmente me obliga a salir del restaurante.
  • Rebecca puede pensar que estoy tomando fotografías de ella (cierto), sintiéndose incómoda.

Un día con un Glasshole (juego de palabras derivado de asshole, significa idiota), documentada en tiempo real.

Para la cena, nos pusimos de acuerdo en un restaurante auténtico de ostras en el norte de Portland.

Para Para llamar mucho la atención

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Taylor: Por lo general, ¿te gusta la tecnología? ¿Usas el móvil para todo? 
Rebecca: Sí, me gusta la tecnología. Dicho esto, no estoy loca por ella. Yo uso mi iPhone 5 casi constantemente. Escucho podcasts y escuchar música todo el día en el trabajo. Miro el tiempo cada 15 minutos… al menos, verifico mi correo electrónico, Instagram y Facebook cada hora, etc.

T: ¿Cuándo escuchaste sobre la existencia de Google Glass 
R: La primera vez que oí hablar de ellas hace unos cinco meses. Pensé que iba a ser una gran novedad para la gente que necesite estar disponible todo el tiempo por trabajo. Pero yo estaba convencida que no era para mí.

T: Entonces, ¿ de qué trabajas?  
R: Soy un distribuidora y artesana de cuero .

T: Eso es de la vieja escuela. Entonces creas… ¿objetos 3D no virtuales? Wooou.

 

T: ¿te pusiste nerviosa cuando te dije que íbamos a tener una “cita” formal llevando Glass y que yo iba a escribir una historia al respecto? 
R: Yo no diría nerviosa. Un poco emocionada y curiosa.

T: Mucha gente se habría extrañado.

Un brindis # throughglass

Brindis desde mis Glass.

# Glassgumbo# Arroz “Glasseado”.

La completa revelación, Glasshole interroga a su cita.

Un día después de quedar con Rebecca, puedo comprobar cómo iban las cosas. Ya sabes, para el artículo. En algún momento ella lo llamó dispositivo de cyborg”, así que estaba un poco nervioso por esa parte, lo admito.

T: Así que, ¿por qué te comprometiste a hacer eso? ¿Era raro? 
R: Fue un poco extraño. Pero la cara de Glass que se adjuntó era condenadamente encantadora. Y estaba invitada a ostras y tequila. ¿Quién podría resistirse?

T: Muy bien. La adulación la conseguirás en todas partes. 

R: Yo también tenía curiosidad por ver la primera reacción del público en general. La gente buscaba cualquier excusa para venir y hablar contigo acerca de ellas. Fue lo primero que nuestro camarero nos preguntó, ¿recuerdas? “Tengo que preguntar: ¿Qué pasa con esa cosa?”  Todo el mundo que se sienta cerca de nosotros estaba mirando. Es lo mismo que si estuvieras disfrazada con un enorme traje de ardilla.

T: La próxima vez voy a usar mi enorme traje de ardilla. Sería como una actualización de cita 2.0.

 

T: Ardillas a parte, ¿crees que hay reglas en torno a la tecnología y la etiqueta? 
R: Hay reglas tácitas definitivamente alrededor de las citas y teléfonos. Y, sí, yo tiendo a violar obviamente esos principios.

T: Bueno por lo que tal vez me molesté contigo por mandar y recibir mensajes de texto con un amigo mientras esperábamos nuestro plato. ¿Era hipócrita?

R: Bueno, sí … al menos un poco. También usaste tu teléfono. Los dos estábamos en nuestros teléfonos en esa instante (y no las Glass). Tengo fotos que lo demuestran.

T: Oh! Mier… culpa mía.


Oystahhhswhassappeando

R: Hay reglas. No tiene que haber teléfonos en una cita. Es un tiempo para conocer a la persona que te interesa. 
T: Oh, ¿así que estás diciendo que soy importante para ti? ¡La verdad sale! Tal vez todo esto era un reclamo para conseguir para decir que te gusto?

R: [silencio y posiblemente descolocada]

T: Así que, uh, vamos al grano. ¿Crees que Google Glass va a convertir a todos en zombies cyborgs que no se preocupan por los demás seres humanos? Hay aplicaciones para besos virtuales , ya sabes. 
R: Creo que Google Glass va a convertir a las personas que ya están predispuestos a ser cyborgs zombies en cyborgs zombies mayores. Creo que es demasiado fácil de adquirir y utilizar las Glass. Realmente depende de la persona que los usa.

T: ¿Y cómo he utilizado Glass durante nuestra cita? ¿Era molesto o grosero? 
R: Pensé que eras súper elegante. Sólo hablé con él (para enviar mensajes de texto), cuando lo necesitaste. Y me encanta que se puede tomar fotografías naturales de nuestra cena, esa parte fue genial. Pero en el fondo me preocupaba que no tenía toda tu atención.

T: Lo hiciste … ¡Lo juro!

R:Pero el hecho del asunto es que había algo en su rostro que también tenía esa atención. Tenía problemas para ver el suelo cuando caminaba, literalmente.

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T: ¿Cuánto disfrutaste de nuestro experimento social histórico en una escala de 1 (una catástrofe total) a 10 (el matrimonio improvisado en Las Vegas)? 
R: Yo le daría la nota de un 7. Definitivamente no quiero que lo uses para una cena de cumpleaños ni nada. Pero fue divertido ver a otras personas cómo reaccionan ante una cosa que realmente no entendían … especialmente durante la hora feliz.

T: Así que, um, ¿quieres quedar este fin de semana? 

R: Me encantaría ir a otra cita contigo. Pero ¿Glass viene?

 

Eso no era tan malo, ahora qué.

En cuanto a la delicada, a veces tecnófova de Portland, puedo haber desentrañado su tejido social de manera irrevocable. Después de atraer un montón de miradas, estoy un poco avergonzada de volver al mismo lugar de ostras en mi barrio. 

Tengo que admitir: En el mundo más allá de Glass, no todo son ventajas.

 

Qué os ha parecido la historia. A mí me ha dado que pensar, yo sé que soy capaz de no vivir bajo la exclavitud ya sea de un móvil o de unas Glass, pero según mi experiencia, sufriré grandes ataques de ira en el cine, bares, discotecas… sólo me sentiré seguro con mis amigos jugando un buen partido de fútbol, haciendo senderismo, pegándonos tiros en partidas de paintball, etc. Estamos hablando de que como todo, en exceso es malo, pero en pequeñas dosis, podremos convivir como personas y no como zombies.

Fuente:  ReadWrite